En el corazón de Perú se encuentra La Luz de Jesús, una escuela con un legado de compromiso transmitido de generación en generación. Fundada en 2005 por Esther Bernuy Atachagua en el densamente poblado distrito de San Juan de Lurigancho, la escuela comenzó como una clase de jardín de infancia y, con el tiempo, creció para satisfacer las necesidades de la comunidad. La pasión de Esther por la enseñanza y su firme creencia de que Dios guiaría el camino de la escuela impulsaron su crecimiento. A lo largo de este camino, Esther ha encarnado el espíritu de una matriarca decidida a crear un futuro más brillante para la próxima generación.
En 2014, Esther y su equipo conectaron con Edify, lo que abrió la puerta a trabajar con ADRA, un socio prestamista de Edify. A través de esta asociación, obtuvieron un préstamo que les permitió mejorar significativamente la infraestructura de la escuela, incluyendo la instalación de pupitres que todavía se utilizan hoy en día, la mejora del patio de recreo y la renovación de los suelos. Sin embargo, la asociación con Edify se extendió más allá de las mejoras físicas; la escuela asistió a formaciones en gestión administrativa y tecnología educativa, lo que permitió que la escuela prosperara y sirviera a más estudiantes cada año.
Asombro y Posibilidad
Entre los muchos estudiantes que Esther guio estaba su propia hija, Jazmín, cuya infancia desbordaba el asombro y la posibilidad que brinda una educación Cristocéntrica. Jazmín floreció dentro de las paredes de la escuela, convirtiéndose en una líder joven y capaz, y a menudo ayudaba a su madre a dirigir la escuela.
Esther comparte: “Creo que cuando mis hijos vieron lo que yo hacía, les estaba dando oportunidades para unirse a mí. Por ejemplo, Jazmín era quien me hacía los gráficos en el cuaderno de cobros y matrículas. Una vez me preguntó: ‘Mamá, ¿cuántos alumnos crees que tendrás este año? ¿Cuántos quieres?’. Yo le dije: ‘Unos cuarenta’. Y ella respondió: ‘Pero mamá, no veo cuarenta sillas. ¿Dónde están tus cuarenta?’. Por supuesto, eso fue un profundo cambio mental y de corazón para mí, y uno de fe”.
En ese momento, Esther se dio cuenta de que sus palabras y sus acciones no coincidían. Empezó a comprar pupitres con humildes expectativas. Esther comparte: “Tuve que aplicar mi fe para prepararme para lo que Dios me enviaría. Y, efectivamente, cada año nos fijábamos un objetivo, y ese objetivo se cumplía…”
Jazmín fue testigo de primera mano del impacto de la fe y dedicación de Esther. “Desde pequeña, he visto a mi madre trabajando con los niños, y he visto cómo todos los niños la querían. Verla madurar en su negocio y ver a los niños aprender y sobresalir en lo que hacían fue una experiencia muy gratificante”.
Jazmín encontró inspiración en la resiliencia de su madre, lo que la impulsó a sobresalir académicamente en la educación superior, donde ganó la beca “Vocación de Maestro” para estudios en Educación Primaria en la Universidad Cayetano. Los logros de Jazmín no fueron solo un triunfo personal, sino una continuación de la misión de su madre de llevar educación de calidad a su comunidad.
Un nuevo legado
“Es el legado que le estoy transmitiendo”, compartió Esther sobre la incorporación de su hija para dirigir la escuela en 2021. Jazmín ha tomado el relevo en La Luz de Jesús, enseñando clases y asumiendo importantes responsabilidades administrativas. Su participación en la planificación curricular, las representaciones de temática cristiana y la gestión diaria marcan la transición de la escuela de una generación a la siguiente. Trabajando junto a su hermano, que gestiona los programas deportivos, y su padre, que se encarga del mantenimiento, y por supuesto, su madre, los esfuerzos de Jazmín aseguran que La Luz de Jesús siga siendo un proyecto familiar dedicado a sus principios Cristocéntricos y a su misión educativa.
La historia de La Luz de Jesús es una de continuidad generacional, donde los sueños de una generación impulsan las aspiraciones de la siguiente. La visión de Esther ha sentado una base sólida, y las contribuciones de Jazmín significan la evolución continua de la escuela, mezclando la tradición con una perspectiva fresca. A medida que el dúo continúa de la mano con Edify y arraigado en la Palabra de Dios, construirán un legado de cambio generacional, asegurando que la luz de la educación Cristocéntrica siga brillando durante años.


