En 2025, Edify se adentró en Nigeria, una nación con la población más grande de África y la sexta más grande del mundo. El equipo se enfrenta a retos reales cada día, desde la corrupción hasta las realidades prácticas de trabajar en un nuevo contexto. Sin embargo, en toda esta vasta nación, el progreso va tomando forma a través de sesiones de formación arraigadas en valores cristocéntricos. Guiado por la oración, el equipo avanza a medida que se abren las puertas, discerniendo cada paso a seguir. El trabajo de Edify en el norte de Nigeria se extiende actualmente solo hasta Abuya, donde una mayor seguridad permite el movimiento y la coordinación seguros. Godwin Fiagbor, VP de Programas de África Occidental, explica: “Hemos recibido peticiones de zonas con antecedentes de persecución”, afirma, “pero no nos sentimos guiados a expandirnos allí, al menos por ahora”. Con el apoyo de la Association for Formidable Educational Development (AFED), Edify sigue priorizando la seguridad de su equipo mientras permanece atento a los lugares donde Dios está abriendo puertas.
Generar confianza
Una de las formas más significativas en que el equipo ha fortalecido las relaciones en Nigeria es a través de las conexiones personales establecidas durante las sesiones de formación presenciales, que han sidofundamentales para dotar a los propietarios de escuelas de los recursos que necesitan para prosperar. En seis cortos meses, Edify ya ha impartido formación a 2.500 escuelas independientes de bajo coste. Con cada nueva sesión, los propietarios de las escuelas y los profesores se reúnen con entusiasmo y expectación. Godwin describe este impulso excepcional: “No hemos visto un grupo de propietarios de escuelas tan apasionado y enérgico, motivado para cambiar el paradigma de su educación, como en Nigeria”, afirma. “Quieren ofrecer una educación cristocéntrica de calidad que transforme a la próxima generación”.
Algunos líderes llegan ansiosos por crecer en su forma de dirigir y enseñar. Muchos se quedan para aprender a entrelazar los principios bíblicos en las lecciones cotidianas. Después, una directora se queda para pedir oración; otra pregunta cómo adaptar una actividad de alfabetización para su clase de los más pequeños. La confianza aumenta cuando una formación confirma algo que han intuido durante años pero que aún no habían nombrado. Todo ello les cuesta tiempo, desplazamientos y energía, pero siguen viniendo porque refuerza su liderazgo y sus aulas. El día termina con sonrisas de cansancio y cuadernos llenos.
Anclados en la oración
Los propietarios de las escuelas han compartido la creciente presión sobre los centros de enseñanza cristocéntrica, condicionada por las cambiantes realidades locales y las influencias contrapuestas. “La presión es palpable”, afirma Chioma. “Necesitamos dedicar más tiempo a orar antes y durante nuestro trabajo allí, para que nuestras decisiones y acciones sigan estando guiadas por el Espíritu”. A medida que Edify continúa en Nigeria, cada paso adelante se da con cuidado, confiando en que Dios guíe los tiempos y mantenga las aulas ancladas en una esperanza cristocéntrica que forjará a la próxima generación de Nigeria. Que Él siga abriendo las puertas adecuadas, paso a paso, con fidelidad.
